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Por Asun Quintana
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Pokemón
Cada jugador lucha por convertirse en el mayor “maestro pokémon” y tener todo el poder y el control sobre los demás personajes. Para ello tiene que vencer a todos sus rivales.
Los personajes y maestros de la mente usan sus poderes psíquicos para vencer a sus oponentes. Predomina la transformación de los personajes a través de una “evolución. Es habitual el empleo de métodos
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ocultistas y brujería, como magia y la hipnosis. Los 150 “pokémons” tienen, todos ellos, nombres y apariencia ocultista o demoníaca. La filosofía central del juego es la de las religiones orientales y el movimiento de la “Nueva Era”. La teoría de las “evoluciones”, en la que la fuerza motriz toma varias formas de “energía cósmica”., resulta ser una de las creencias fundamentales del ocultismo, las religiones orientales y la “Nueva Era”.
(George Q. Hamilton, Maryland (EE.UU.), 15 de agosto de 1999)
Si pasamos revista a los dibujos animados de ahora, nos asombraremos. Ya no son lo que eran: aquellos tiernos dibujos, ingenuos, divertidos, entretenidos, que trasmitían valores positivos dentro del mundo del niño. Ahora los dibujos son monstruos en su mayoría, medio personas, medio animales, seres deformes, demonios....Y casi todos poseen poderes sobrenaturales y evolucionan. Ahí tenemos las “gárgolas”, “Digimon” y sin ir más lejos, el famoso “Pokémon”. En esta extraña serie, aparece un protagonista que tiene que ir ganando medallas y acumulando premios, a base de luchar contra otros. Sus armas son los “pokémon”, “animales-cosas-monstruos “ que tienen poderes sobrenaturales, y “evolucionan” para tener poderes mayores. Sin duda una filosofía agresiva. Lo cierto es que nuestros hijos están completamente absorbidos con los dibujos de Pokémon, los cromos de Pokémon, el videojuego de Pokémon...
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